Unidad 7 Contenido en la red

7.1 El contenido digital

La cantidad de contenido digital disponible en Internet crece de forma constante y a un ritmo cada vez mayor. Puedes encontrar información en múltiples formatos, como texto, imágenes, audio, vídeos o contenidos interactivos, distribuida a través de páginas web, redes sociales, aplicaciones de mensajería, plataformas de vídeo y asistentes basados en inteligencia artificial.

Además, una misma información puede presentarse de distintas maneras para facilitar su comprensión o captar mejor tu atención. Por ejemplo, un mismo contenido puede explicarse mediante un texto, una infografía, un esquema visual (Visual Thinking), un vídeo o una animación.

En la actualidad, también es habitual que parte de ese contenido haya sido generado o modificado mediante inteligencia artificial. Estas herramientas permiten crear textos, imágenes, audios y vídeos con gran rapidez y un elevado nivel de realismo. Aunque ofrecen numerosas oportunidades para la creatividad y la comunicación, también facilitan la difusión de información errónea, contenido manipulado o incluso falsificaciones muy convincentes.

Por ello, no toda la información que encuentras en Internet es fiable ni todo el contenido tiene la misma calidad o ha sido elaborado con el mismo rigor. Antes de confiar en una información o compartirla, conviene adoptar una actitud crítica, comprobar quién la publica, contrastarla con otras fuentes y valorar si existen indicios de manipulación o desinformación.

Los siguientes apartados te ayudarán a identificar qué aspectos debes tener en cuenta para evaluar la calidad y la fiabilidad del contenido digital.

7.2 Contrastar la información

Según el Diccionario de la lengua española, una de las acepciones de contrastar es «comprobar la exactitud o autenticidad de algo». Esta capacidad es especialmente importante en Internet, donde puedes acceder a una enorme cantidad de información procedente de buscadores, redes sociales, plataformas digitales, aplicaciones de mensajería y, cada vez más, sistemas de inteligencia artificial.

Esta abundancia puede producir lo que se conoce como infoxicación: una sobrecarga de información que dificulta distinguir qué contenidos son relevantes, fiables o verdaderos. Además, no toda la información incorrecta se difunde de forma intencionada. Algunas personas comparten contenidos equivocados sin comprobarlos, mientras que otros pueden crearse deliberadamente para engañar, manipular o cometer fraudes.

Para desenvolverte en este entorno es fundamental desarrollar tu alfabetización mediática e informacional. La UNESCO promueve estas competencias para que puedas acceder a la información, analizarla y evaluarla de forma crítica, comprender cómo se produce y difunde y tomar decisiones informadas. En un contexto en el que la inteligencia artificial también participa en la creación y distribución de contenidos, estas capacidades son cada vez más necesarias para distinguir entre fuentes fiables, información incorrecta y contenidos manipulados (UNESCO 2026).

La inteligencia artificial ha aumentado este desafío. Actualmente es posible generar textos, imágenes, audios y vídeos muy convincentes, incluidos deepfakes y clonaciones de voz. Por ello, no debes considerar auténtico un contenido únicamente porque parezca real, esté bien redactado o reproduzca aparentemente la imagen o la voz de una persona conocida.

Cuando encuentres una información relevante, comprueba quién la publica, cuál es la fuente original, cuándo se publicó y si otras fuentes independientes y fiables confirman los mismos hechos. En fotografías y vídeos también conviene comprobar su procedencia y contexto, ya que un contenido auténtico puede utilizarse para describir un acontecimiento diferente. Las herramientas de búsqueda inversa de imágenes pueden ayudarte en esta tarea.

Aplica el mismo criterio a las respuestas proporcionadas por asistentes de inteligencia artificial. Pueden resultar útiles para buscar información, obtener explicaciones o localizar posibles fuentes, pero sus respuestas no constituyen por sí mismas una garantía de veracidad. Si una información es importante, comprueba los datos y consulta directamente las fuentes originales.

Desconfía especialmente de los contenidos que intenten provocarte miedo, indignación o sensación de urgencia para que actúes o los compartas inmediatamente. Antes de reenviar una noticia, una captura de pantalla, una fotografía, un vídeo o un audio, dedica unos minutos a comprobar su origen y su contexto.

Contrastar no significa desconfiar de todo, sino desarrollar el criterio necesario para decidir qué merece tu confianza. La alfabetización mediática e informacional forma parte de ese aprendizaje: te ayuda no solo a comprobar si una información es cierta, sino también a comprender quién la produce, con qué finalidad, qué evidencias aporta y cómo puede influir en tu percepción.

Además no debes conformarte con dar por buena la primera versión de una información en Internet, empobrece tu experiencia como usuario y te perjudica como lector. Por ello debes tener presente el compromiso ético, por mucho que las prisas sean las que mandes en algunas ocasiones, siempre debes cuidar tu ética al trabajar y contrastar muy bien toda información y fuente (Fuentes de información 2016).

7.3 Fake news y Deepfake

Las fake news o noticias falsas son contenidos que se presentan como información verdadera, pero que contienen datos falsos, manipulados o descontextualizados y pueden tener como finalidad engañar, desinformar o influir en quien los recibe. No siempre son completamente falsos: pueden combinar hechos ciertos con afirmaciones engañosas, omitir información relevante o utilizar contenidos reales fuera de su contexto (Wikipedia 2021d).

Estos contenidos pueden difundirse a través de redes sociales, páginas web, correo electrónico, plataformas de vídeo o aplicaciones de mensajería instantánea. Sus objetivos pueden ser muy diversos: obtener beneficios económicos, generar visitas a una página, cometer fraudes, perjudicar la reputación de una persona o institución, manipular opiniones o decisiones o, simplemente, provocar una reacción que favorezca su difusión.

La inteligencia artificial generativa ha añadido una nueva dimensión al problema. Actualmente es posible generar automáticamente textos, fotografías, audios y vídeos de apariencia convincente. Esto permite producir contenido falso con mayor facilidad y rapidez, adaptarlo a diferentes personas o situaciones y distribuirlo a gran escala.

De otro lado un deepfake es un contenido audiovisual generado o manipulado mediante técnicas de inteligencia artificial para conseguir que una persona parezca decir o hacer algo que realmente no ha dicho o hecho. La manipulación puede afectar a su rostro, sus movimientos o su voz (Wikipedia 2021b).

También puedes encontrarte con imágenes completamente generadas mediante inteligencia artificial que representan personas, lugares o acontecimientos que nunca han existido o sucedido. Por ello, aunque habitualmente se utilice el término deepfake para determinadas manipulaciones de imagen, vídeo o audio, debes tener presente un concepto más amplio: el contenido sintético generado mediante IA.

Por ello y para que estes seguro de no estar ante una fake news, debes realizar las siguientes comprobaciones, antes de aceptar o compartir ese contenido:

  • Revisa la dirección de la página web y comprueba que pertenece realmente al medio, organismo o entidad que dice representar.

  • No te quedes únicamente con el titular. Lee el contenido completo y comprueba si el titular refleja realmente lo que se explica.

  • Identifica la fuente original de la información. Que muchas páginas repitan una afirmación no significa necesariamente que existan varias fuentes independientes.

  • Comprueba la fecha de publicación y el contexto. Una noticia verdadera de hace años puede difundirse nuevamente como si estuviera sucediendo ahora.

  • Busca la misma información en otras fuentes fiables e independientes.

  • Comprueba las pruebas aportadas. Una captura de pantalla, una fotografía o un mensaje reenviado no demuestran por sí mismos que una afirmación sea verdadera.

  • Investiga las imágenes. Una búsqueda inversa mediante herramientas como Google images search y Tineye puede ayudarte a localizar publicaciones anteriores de una fotografía y descubrir si se está utilizando fuera de contexto.

  • Desconfía especialmente cuando el contenido intenta provocarte miedo, indignación, sorpresa o urgencia para conseguir que lo compartas inmediatamente.

  • Si la información procede de un asistente de inteligencia artificial, comprueba igualmente sus afirmaciones y las fuentes originales. Una respuesta convincente o bien redactada no garantiza que sea correcta.

En esta entrada de Google llamada Identifica la información falsa en línea con estos consejos encontrarás más consejos para que detectar fake news te resulte más sencillo.

Además detectar a día de hoy un deepfake únicamente observando el contenido es cada vez más difícil. Puedes encontrar anomalías en el rostro, iluminación, sombras, movimientos, sincronización entre labios y voz, entonación o sonidos de fondo, pero la ausencia de estos defectos no demuestra que el contenido sea auténtico.

Por ello, no bases la comprobación exclusivamente en detectar errores técnicos. Resulta más útil analizar también su procedencia y contexto:

  • Comprueba quién publicó originalmente el vídeo, imagen o audio.

  • Busca si existen otras grabaciones del mismo acontecimiento procedentes de fuentes independientes.

  • Comprueba si medios, organismos o servicios de verificación fiables han analizado el contenido.

  • Busca versiones anteriores de las imágenes mediante herramientas de búsqueda inversa.

  • Si una persona conocida te solicita dinero, credenciales, información personal o realizar alguna acción urgente mediante una llamada, vídeo o mensaje de voz, verifica su identidad utilizando otro canal de comunicación que ya conozcas.

  • No utilices únicamente la voz, la imagen o el conocimiento de determinados datos personales como prueba de identidad.

Puedes establecer previamente con las personas de tu entorno algún procedimiento sencillo de comprobación para situaciones excepcionales. Por ejemplo, ante una petición económica urgente, puedes finalizar la comunicación y llamar tú directamente al número que ya tengas guardado de esa persona.

En el caso de que te encuentres una información dudosa:

  • No la reenvíes mientras no puedas verificarla.

  • No abras enlaces ni descargues archivos si desconoces su procedencia.

  • Busca la fuente original.

  • Consulta servicios especializados de verificación cuando sea necesario.

  • Contrasta la información mediante fuentes independientes:

Compartir una información falsa, incluso sin intención de engañar, contribuye a ampliar su alcance. Además de generar desinformación, algunos bulos pueden utilizarse como reclamo para dirigirte a páginas fraudulentas, robar tus credenciales, distribuir malware o conseguir información personal. Aquí tienes un decálogo de buenas prácticas (Incibe 2020).

Recuerda que la inteligencia artificial hace cada vez menos fiable la pregunta «¿parece verdadero?». Sustitúyela por otras más útiles: «¿de dónde procede?», «¿puedo encontrar la fuente original?», «¿qué pruebas aporta?» y «¿otras fuentes fiables e independientes lo confirman?».

7.4 Deep web y Dark web

Cuando navegas por Internet mediante un buscador, solo accedes a una parte de la información disponible en la red. Para comprender mejor este inmenso puzle que es internet y cómo se organiza este contenido, conviene diferenciar entre Web superficial, Deep Web y Dark Web, términos que en ocasiones se utilizan incorrectamente como si fueran equivalentes.

La Web superficial o Surface Web es la web en la que navegas a diario y que está formada por páginas y contenidos que pueden ser rastreados e indexados por buscadores convencionales. Son, por ejemplo, muchas de las páginas que puedes encontrar realizando una búsqueda normal.

La Deep Web o Web profunda, por el contrario comprende aquellos contenidos de Internet que no está indexado en los buscadores convencionales como Google, Bing o Yahoo, entre otros y no siempre por temas de legalidad, moralidad o por no ser contenido lícito y esto no significa que sean contenidos ilegales, peligrosos o secretos (Incibe 2019).

Profundizando más en el tema también nos encontramos con la Dark Web. En la Dark Web se encuentra una parte deliberadamente oculta de Internet que utiliza redes o tecnologías específicas para proporcionar características de privacidad o anonimato (Wikipedia 2026e).

Una de las tecnologías más conocidas es Tor. Dentro de esta red existen los denominados servicios onion, que utilizan direcciones terminadas en .onion y solamente son accesibles a través de la red Tor.

No debes identificar automáticamente Tor o la Dark Web con actividades ilegales. Las tecnologías que proporcionan anonimato y privacidad también tienen usos legítimos. Pueden servir, por ejemplo, para proteger comunicaciones, reducir la censura o facilitar una comunicación más segura entre periodistas y sus fuentes.

Sin embargo, las características de anonimato que ofrecen estas redes también pueden ser aprovechadas con fines delictivos. En estos espacios pueden aparecer mercados ilegales, información robada, fraudes, servicios relacionados con el ciberdelito y otros contenidos perjudiciales.

La curiosidad no debería hacerte olvidar las mismas medidas de seguridad que aplicas en el resto de Internet. Encontrarte en una red que proporciona mayor anonimato no significa que seas inmune al fraude, al malware o al robo de información.

Debes tener especialmente presente que:

  • Anonimato no significa necesariamente seguridad.

  • Una dirección desconocida no es garantía de que el servicio que encuentres sea legítimo.

  • Puedes encontrarte con intentos de fraude, suplantación o distribución de malware.

  • Descargar archivos de procedencia desconocida puede comprometer tu dispositivo.

  • Facilitar información personal o credenciales puede permitir que otras personas intenten identificarte o engañarte.

  • Determinados contenidos o actividades pueden ser ilegales independientemente de la tecnología utilizada para acceder a ellos.

Las tecnologías de privacidad pueden tener usos legítimos y beneficiosos, pero también pueden ser utilizadas por ciberdelincuentes. Por ello, lo importante no es considerar la Deep Web o la Dark Web como lugares necesariamente «buenos» o «malos», sino comprender qué son, cómo se diferencian y qué riesgos pueden existir.

7.5 Algoritmos de recomendación, burbujas de filtro y cámaras de eco

Cuando utilizas Internet, no siempre ves el contenido siguiendo únicamente un orden cronológico ni recibes necesariamente la misma información que otras personas. Muchas plataformas digitales utilizan algoritmos o sistemas de recomendación para seleccionar, ordenar y personalizar el contenido que muestran a cada usuario.

Estos sistemas están presentes en redes sociales, plataformas de vídeo, servicios de música, tiendas en línea, buscadores y numerosas aplicaciones digitales. Su objetivo suele ser mostrarte contenido que pueda resultar relevante o interesante para ti.

Para realizar estas recomendaciones pueden utilizar diferentes señales relacionadas con tu actividad, como por ejemplo:

  • Las publicaciones, vídeos o enlaces con los que interactúas.

  • Las cuentas o perfiles que sigues.

  • Las búsquedas que realizas.

  • Los contenidos que marcas como favoritos o compartes.

  • El tiempo que dedicas a visualizar determinadas publicaciones o vídeos.

  • Tu historial de navegación o consumo dentro de la plataforma.

  • Determinados datos sobre el dispositivo, idioma, ubicación aproximada o preferencias que hayas configurado.

A partir de estas señales, los sistemas intentan predecir qué contenido podría interesarte y priorizan unas publicaciones frente a otras.

Esta personalización tiene ventajas evidentes. Permite localizar contenidos relacionados con tus intereses, descubrir información nueva, recibir recomendaciones útiles o evitar tener que revisar manualmente enormes cantidades de información.

Sin embargo, también debes conocer algunas de sus limitaciones y efectos.

Uno de los conceptos relacionados con estos sistemas es la burbuja de filtro (filter bubble). Se produce cuando la personalización favorece repetidamente contenidos similares a aquellos con los que ya has mostrado interés, reduciendo potencialmente tu exposición a otras perspectivas, temas o fuentes.

Esto no significa que todas las personas estén necesariamente encerradas en una burbuja informativa ni que los algoritmos eliminen siempre cualquier contenido diferente. La exposición depende de numerosos factores, entre ellos la plataforma utilizada, las personas que sigues, tus hábitos y las decisiones que tomas durante la navegación. Sin embargo, conviene ser consciente de que la personalización puede influir significativamente en la información que recibes.

Relacionado con ello se encuentra el concepto de cámara de eco (echo chamber). En este caso, determinadas ideas, opiniones o interpretaciones se repiten y refuerzan dentro de una comunidad o grupo de personas, haciendo que puedan percibirse como más extendidas, evidentes o mayoritarias de lo que realmente son.

Aunque ambos conceptos están relacionados, no significan exactamente lo mismo.

En una burbuja de filtro, la selección automatizada del contenido puede limitar o reducir la diversidad de información que recibes. En una cámara de eco, en cambio, son las propias dinámicas sociales y comunicativas de un grupo las que refuerzan repetidamente determinadas ideas. Ambas situaciones pueden coincidir y reforzarse mutuamente.

También interviene otro fenómeno humano denominado sesgo de confirmación, que consiste en nuestra tendencia a prestar mayor atención o dar más credibilidad a aquella información que coincide con nuestras propias creencias, expectativas u opiniones, mientras cuestionamos con mayor facilidad aquella que las contradice.

Los sistemas de recomendación pueden interactuar con este comportamiento. Si una persona consume repetidamente determinado tipo de contenido, la plataforma puede interpretar esas interacciones como una señal de interés y recomendarle contenidos similares. A su vez, la persona vuelve a interactuar con ellos, generándose un ciclo de retroalimentación.

Otro aspecto importante es que muchas plataformas utilizan la interacción de los usuarios como una señal para determinar qué contenidos resultan relevantes. Publicaciones que provocan sorpresa, indignación, miedo, curiosidad o polémica pueden generar numerosos comentarios, reacciones o comparticiones y, como consecuencia, alcanzar una mayor difusión.

Esto no significa que un algoritmo pretenda necesariamente manipularte ni que todo contenido muy difundido sea falso. Pero sí debes evitar interpretar la popularidad de una publicación como una prueba de su calidad o veracidad.

Muchas visualizaciones, comentarios o comparticiones no convierten una información en verdadera.

Por ello, además de contrastar la información como has visto en apartados anteriores, es recomendable adoptar algunas prácticas que aumenten la diversidad de los contenidos que consultas:

  • No utilices únicamente el contenido que aparece automáticamente en tu feed como fuente de información.

  • Busca activamente información utilizando diferentes fuentes y medios.

  • Consulta directamente las páginas de organismos, instituciones o fuentes originales cuando el tema lo requiera.

  • Sigue fuentes con distintos enfoques y perspectivas.

  • Diferencia entre contenidos recomendados por la plataforma y aquellos que has buscado deliberadamente.

  • Revisa periódicamente las cuentas y temas que sigues.

  • Utiliza, cuando la plataforma lo permita, feeds cronológicos o sistemas de recomendación menos personalizados.

  • Antes de compartir un contenido muy viral, comprueba primero su procedencia, contexto y fuente original.

La legislación europea también ha comenzado a prestar atención a estos sistemas. El Reglamento de Servicios Digitales establece obligaciones relacionadas con la transparencia de los sistemas de recomendación y permite que las personas usuarias de determinadas grandes plataformas puedan disponer de opciones de contenido que no estén basadas en perfiles personalizados (Comisión Europea 2025).

Por ello, comprender cómo funcionan los sistemas de recomendación forma parte de tu alfabetización mediática e informacional. La UNESCO también advierte de la relación que puede existir entre el diseño algorítmico, las burbujas de filtro y las cámaras de eco, aunque señala que la realidad puede ser más compleja que la idea de que cada persona vive completamente aislada dentro de una burbuja informativa (UNESCO 2026).

Recuerda que el contenido que aparece en tu pantalla no representa necesariamente una muestra neutral de todo lo que existe en Internet. Con frecuencia es el resultado de una combinación entre tus propias decisiones, las personas con las que interactúas y los sistemas automatizados utilizados por las plataformas.

Ser consciente de ello te ayudará a consumir información de una manera más crítica, diversa y autónoma.

Referencias

Comisión Europea. 2025. «Reglamento de Servicios Digitales: mantener nuestra seguridad en internet». Comisión Europea. https://commission.europa.eu/news-and-media/news/digital-services-act-keeping-us-safe-online-2025-09-22_es.
Fuentes de información. 2016. «La importancia de contrastar la información». Fuentes de información. https://buscafuentesdeinfo.blogspot.com/2016/08/por-que-es-importante-contratar.html.
Incibe. 2019. «Deep Web». Instituto Nacional de Ciberseguridad. https://www.incibe.es/ciudadania/blog/navegadores-y-deep-web-profundicemos-en-el-tema.
Incibe. 2020. «Buenas prácticas contra los bulos». Instituto Nacional de Ciberseguridad. https://www.incibe.es/ciudadania/blog/ponle-freno-los-fraudes-y-bulos-con-buenas-practicas.
UNESCO. 2026. «Alfabetización Mediática e Informacional». UNESCO. https://www.unesco.org/es/media-information-literacy.
Wikipedia. 2021b. «Deepfake». Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Deepfake.
Wikipedia. 2021d. «Fake news». Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Fake_news.
Wikipedia. 2026e. «Dark Web». Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Dark_web.