Unidad 6 Tu yo digital
6.1 Toma consciencia de tu yo digital
Vivimos en una sociedad cada vez más conectada, en la que una parte importante de nuestra vida personal, social, educativa y profesional se desarrolla a través de Internet y de los servicios digitales. Cada acción que realizas en el entorno digital contribuye a construir tu identidad digital, es decir, la imagen y la información que otras personas, organizaciones y sistemas pueden asociar contigo.
Tu identidad digital no depende únicamente de lo que decides publicar. También la conforman las fotografías o comentarios que otras personas comparten sobre ti, la información que recopilan las aplicaciones y plataformas que utilizas, los datos que generan tus interacciones y la información que puede encontrarse mediante buscadores o sistemas de inteligencia artificial.
Además, la inteligencia artificial ha cambiado la forma en que se crea, difunde y utiliza la información. Hoy es posible generar imágenes, vídeos o audios muy realistas, crear perfiles falsos convincentes o difundir contenidos manipulados que pueden afectar a tu reputación o utilizarse para suplantar tu identidad. Por ello, resulta cada vez más importante desarrollar una actitud crítica ante la información que encuentras y proteger los datos personales que compartes.
En la esfera digital gestionar tu identidad digital implica actuar de forma consciente y responsable. Antes de publicar información, conviene valorar quién podrá acceder a ella, cuánto tiempo permanecerá disponible y qué impacto podría tener en el futuro. También es recomendable revisar periódicamente la configuración de privacidad de los servicios que utilizas, buscar de vez en cuando qué información pública existe sobre ti y comunicar o solicitar la retirada de contenidos falsos o que vulneren tus derechos cuando sea posible.
Desarrollar competencias digitales y un uso responsable, respetuoso, crítico y creativo de la tecnología te permitirá aprovechar las oportunidades que ofrece el entorno digital, reducir los riesgos asociados a la ciberdelincuencia y a la desinformación, y contribuir a un espacio digital más seguro, inclusivo, privado y sostenible para todas las personas.
Por lo tanto, en este nuevo escenario hacia lo que algunos apuntan como la web 4.0, web inteligente o internet cognitiva en la que ha aumentado la exposición a la superficie digital, y en el que el incremento exponencial de la ciberdelincuencia parece no tener freno, debes aprender y mejorar la experiencia digital y hacerla compatible con un uso responsable, respetuoso, crítico y creativo de la tecnología. Y a su vez desarrollar capacidades digitales que propicien un progreso inclusivo, seguro, privado y sostenibles que garantice el bienestar social.
6.2 Los metadatos: la información oculta de tus archivos
Los metadatos son datos que describen o aportan información adicional sobre un recurso digital, como una fotografía, un vídeo, un documento, un archivo de audio o un correo electrónico. Aunque normalmente no son visibles durante el uso habitual del archivo, contienen información que facilita su organización, búsqueda y gestión.
Dependiendo del tipo de archivo, los metadatos pueden incluir información como la fecha y la hora de creación o modificación, el autor, el dispositivo utilizado, la versión del programa con el que se creó, el tamaño del archivo, el idioma, la resolución de una imagen o incluso la ubicación geográfica desde la que fue tomada una fotografía.
Su finalidad es mejorar la organización y el tratamiento de la información, permitiendo localizar archivos con mayor facilidad y facilitando el funcionamiento de numerosas aplicaciones y servicios digitales. Sin embargo, también pueden revelar información personal o profesional que pase desapercibida para quien comparte el archivo.
Uno de los ejemplos más conocidos es el geoetiquetado.. Muchos teléfonos móviles y cámaras digitales pueden almacenar automáticamente las coordenadas geográficas donde se tomó una fotografía. Si compartes esa imagen sin eliminar dicha información, otras personas podrían conocer el lugar exacto donde fue realizada.
Los metadatos también pueden revelar información sobre tus hábitos, los dispositivos que utilizas, los horarios en los que trabajas o creas documentos, las aplicaciones empleadas o la evolución de un archivo. Aunque cada dato, por separado, pueda parecer poco relevante, la combinación de muchos metadatos permite elaborar perfiles muy detallados sobre una persona.
La inteligencia artificial ha incrementado el valor de estos datos. Los sistemas actuales son capaces de analizar grandes volúmenes de metadatos procedentes de distintas fuentes para identificar patrones de comportamiento, establecer relaciones entre personas o inferir información que nunca se ha compartido de forma explícita. Por este motivo, los metadatos tienen un importante valor económico y estratégico, tanto para ciberdelicuentes como para empresas, acuñándose años atrás como el petróleo del siglo XXI (OSI 2020b).
6.3 Identidad digital
La identidad digital es el conjunto de datos, información y características que permiten identificarte en el entorno digital. Se construye a partir de la información que compartes voluntariamente, de la que otras personas publican sobre ti y de los datos que generan los servicios digitales que utilizas.
En la actualidad, tu identidad digital no depende únicamente de lo que decides publicar. También la conforman las fotografías o comentarios que otras personas comparten sobre ti, la información que recopilan las aplicaciones y plataformas que utilizas, los datos que generan tus interacciones y la información que puede encontrarse mediante buscadores o sistemas de inteligencia artificial.
La inteligencia artificial ha cambiado la forma en que se crea, analiza y difunde la información. Los sistemas actuales pueden localizar, relacionar y resumir datos procedentes de múltiples fuentes públicas para elaborar perfiles muy precisos. Además, existen herramientas capaces de generar imágenes, vídeos o audios falsos de gran realismo que pueden utilizarse para suplantar una identidad o dañar la imagen de una persona.
Por ello, gestionar adecuadamente tu identidad digital implica actuar de forma consciente y responsable. Antes de publicar información, conviene valorar quién podrá acceder a ella, cuánto tiempo permanecerá disponible y qué impacto podría tener en el futuro. También es recomendable revisar periódicamente la configuración de privacidad de los servicios que utilizas y comprobar qué información pública existe sobre ti.
En definitiva, tu identidad digital constituye una extensión de tu identidad fuera de Internet y puede influir en ámbitos personales, académicos, profesionales y sociales. Por ello, protegerla y gestionarla de forma activa es una parte esencial de tu seguridad digital.
6.4 Identidad Sintética: Avatares de IA y Gemelos Digitales
El avance vertiginoso de la Inteligencia Artificial generativa ha transformado la noción del yo digital, llevando la identidad más allá del rastro que dejamos de forma pasiva o interactiva. Hoy en día, la tecnología permite la creación de identidades sintéticas: recreaciones automatizadas e hiperrealistas de personas físicas (vivas o fallecidas) mediante algoritmos de clonación y simulación.
Comprender cómo se construyen estos elementos y los riesgos asociados a su proliferación resulta indispensable para proteger los derechos a la propia imagen, la voz y la intimidad.
¿Qué son los gemelos digitales y la identidad sintética?
Clonación de voz (Voice Cloning): A partir de apenas unos segundos o minutos de audio de una persona, los modelos de IA pueden aprender sus patrones biométricos de entonación, timbre y acento para generar cualquier discurso escrito con una fidelidad casi indistinguible del original.
Avatares hiperrealistas y Deepfakes: Son réplicas en vídeo o gráficos 3D generadas por ordenador que imitan los rasgos faciales, expresiones y gestos de una persona. Se utilizan tanto en aplicaciones legítimas (asistentes virtuales personalizados, doblaje de contenidos) como en usos malintencionados (suplantación de identidad, estafas o difamación).
Gemelos digitales de personalidad: Modelos de lenguaje (LLM) entrenados específicamente con el historial de escritos, mensajes o publicaciones de un individuo para replicar su forma de pensar, expresarse o responder a preguntas, dando lugar incluso a necrobots (réplicas conversacionales de personas fallecidas).
Riesgos y amenazas para la ciudadanía:
La capacidad de replicar a un individuo plantea importantes desafíos de seguridad y privacidad:
Ingeniería social y estafas avanzadas: Ataques de suplantación (vishing o llamadas fraudulentas) utilizando la voz clonada de familiares o directivos para solicitar dinero o claves de acceso.
Daño reputacional e íntimo: La fabricación de contenidos audiovisuales falsos (deepfakes) orientados al acoso, la extorsión o la desinformación.
Pérdida de control del bioma digital: La recolección no autorizada de vídeos, audios y fotos públicas publicadas en redes sociales para entrenar modelos de IA sin el conocimiento ni consentimiento del afectado.
Marco legal de protección y transparencia:
Frente a estos riesgos, tanto la legislación europea como la española establecen límites estrictos:
Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act): Impone la obligación explícita de transparencia. Cualquier contenido generado o manipulado artificialmente (deepfakes) debe ser etiquetado claramente como sintético por quienes lo desplieguen, permitiendo que el público identifique su naturaleza artificial.
Derecho a la propia imagen y la voz: La voz y los rasgos faciales están protegidos como datos biométricos y derechos fundamentales. La legislación sobre protección del honor y la propia imagen sanciona como intromisión ilegítima la recreación o uso de la voz y apariencia de una persona mediante IA sin su autorización expresa, garantizando vías de cese, indemnización y retirada del contenido.
Recomendaciones para proteger la identidad física frente a la IA
Estar alerta ante la verificación de identidad: Ante llamadas o audios sospechosos de familiares pidiendo ayuda económica, establecer un canal alternativo o una palabra clave familiar para verificar su autenticidad.
Proteger los archivos biométricos: Evitar publicar en redes abiertas audios de alta calidad o vídeos continuados en primer plano que puedan ser fácilmente raspados (scraped) para entrenar modelos de clonación.
Exigir consentimiento y derechos de autor: En entornos profesionales, asegurarse de que los contratos de cesión de imagen o voz especifiquen expresamente si se autoriza o no el uso de los archivos para el entrenamiento de sistemas de IA generativa.
6.5 Huella digital
Cada vez que utilizas Internet dejas un rastro de información. Lo que publicas, comentas o compartes, las personas con las que interactúas, las páginas que visitas o los servicios digitales que utilizas contribuyen a construir tu huella digital.
La huella digital es el conjunto de rastros que generas durante tu actividad en Internet. Parte de esta información la proporcionas de forma consciente, por ejemplo cuando publicas una fotografía o escribes un comentario, mientras que otra se genera automáticamente durante el uso de dispositivos y servicios digitales.
Tu huella digital puede estar formada por:
La información que publicas voluntariamente.
Los comentarios, fotografías o publicaciones que otras personas comparten sobre ti.
Los datos que generan las aplicaciones y servicios digitales durante su utilización.
Los metadatos asociados a documentos, fotografías o vídeos.
La información pública que puede localizarse mediante buscadores.
Aunque cada dato pueda parecer poco relevante por separado, la combinación de todos ellos permite conocer hábitos, intereses, relaciones personales o profesionales e incluso elaborar perfiles muy detallados.
La inteligencia artificial ha incrementado el valor de la huella digital. Gracias a su capacidad para analizar grandes cantidades de información, puede identificar patrones de comportamiento, establecer relaciones entre datos procedentes de distintas fuentes e inferir información que nunca se ha compartido de forma explícita.
Conocer tu huella digital es el primer paso para proteger tu privacidad. Una forma sencilla de hacerlo consiste en realizar búsquedas periódicas sobre ti mismo utilizando distintos buscadores y revisar la configuración de privacidad de las plataformas y servicios que utilizas.
6.6 Reputación online
La reputación online es la percepción que otras personas tienen de ti a partir de la información disponible en Internet. Aunque está estrechamente relacionada con tu identidad y tu huella digital, no depende únicamente de lo que publicas, sino también de cómo otras personas interpretan esa información y de los contenidos que terceros puedan generar sobre ti.
Hoy en día es habitual que una persona, una empresa o una organización busque información sobre alguien antes de establecer una relación profesional, comercial o incluso personal. Por ello, mantener una buena reputación online resulta cada vez más importante.
La inteligencia artificial también puede influir en tu reputación. Los sistemas actuales son capaces de localizar información pública en pocos segundos, resumirla o relacionarla con otros contenidos. Además, la aparición de imágenes, vídeos o audios generados mediante inteligencia artificial hace necesario verificar siempre la autenticidad de la información antes de compartirla o sacar conclusiones sobre una persona.
Una forma sencilla de conocer el estado de tu reputación online consiste en buscar periódicamente información sobre ti en Internet. Para ello puedes:
Buscar tu nombre y apellidos en distintos buscadores utilizando también búsquedas avanzadas. Uno de estos servicios lo encontrarás en las búsquedas avanzadas de Google.
Buscar tu dirección de correo electrónico, número de teléfono o nombres de usuario habituales para comprobar si aparecen publicados.
Crear alertas de Google alert. Este recurso también te servira para estar al día de lo que se publica sobre ti.
También tienes plataformas que te ayudan a descubrir dónde están tus datos personales y poder gestionar tu huella digital. En el siguiente enlace tienes una de las más populares Say mine.
Utilizar la función de Google resultados sobre ti para localizar información personal disponible en el buscador.
Realizar búsquedas inversas de imágenes para comprobar si alguna fotografía tuya está siendo utilizada en otros sitios web.Cómo hacer una búsqueda de imágenes inversa.
Haz indagaciones en data brokers y web de búsqueda de personas que están exponiendo tu infomación personal, usando una de la muchas plataformas de inteligencia artificial que hoy en día se encuentran a tu disposición.
Revisar periódicamente la configuración de privacidad de tus redes sociales y de los servicios que utilizas.
Todo esto es lo que se conoce como egosurfing o egobúsqueda, que no es más que la práctica de buscar tu propio nombre, apellido o datos personales en buscadores (como Google) y redes sociales. Su objetivo no es solo la curiosidad, sino controlar tu huella digital, proteger tu privacidad y evitar riesgos como la suplantación de identidad o el fraude. Tienes más información en esta publicación del Incibe titulada, Egosurfing: ¿Qué información hay sobre mí en Internet?
Si encuentras información incorrecta, desactualizada, que vulnera tu privacidad, o si los resultados obtenidos no son de tu agrado, algunas plataformas te permiten solicita la eliminación de dicho contenido o simplemente puedes gestionar tú, esa información desde la propia plataforma. En el caso de Google puedes hacerlo a través de Mi Actividad.
Otro concepto estrechamente relacionado con la construcción de una buena reputación online es la netiqueta. Este término, que surge de la unión de las palabras inglesas «network» (red) y «etiquette» (etiqueta), hace referencia al conjunto de normas de comportamiento y buenas prácticas que favorecen una comunicación respetuosa, responsable y adecuada en Internet. Aplicar la netiqueta no solo mejora la convivencia en los entornos digitales, sino que también contribuye a proyectar una imagen coherente y positiva (Wikepedia 2026).
Construir una buena reputación online requiere tiempo, coherencia y constancia. Algunas recomendaciones que pueden ayudarte son:
Piensa antes de publicar cualquier contenido.
Comparte información veraz y de calidad.
Respeta la privacidad y la opinión de otras personas.
Aplica las normas de netiqueta en todas tus interacciones digitales.
Diferencia claramente qué información deseas mantener privada y cuál quieres hacer pública.
Mantén una actitud respetuosa y responsable en todos los entornos digitales.
Revisa periódicamente la información pública que existe sobre ti.
Desconfía de contenidos que puedan haber sido manipulados o generados mediante inteligencia artificial.
Si utilizas Internet con fines profesionales, procura mantener actualizados tus perfiles públicos y participar en aquellos espacios que aporten valor a tu actividad.
6.7 Sombra digital
Cada fotografía que publicas en una red social, cada correo electrónico que envías o cada comentario que dejas en Internet forma parte de tu huella digital, es decir, del rastro que generas de manera consciente al utilizar la tecnología. Esto es lo que se conoce como huella digital.
Sin embargo, existe otro rastro mucho menos visible: la sombra digital. Se trata de toda la información que diferentes organizaciones recopilan sobre ti de forma directa o indirecta mientras utilizas dispositivos y servicios digitales, incluso cuando no eres plenamente consciente de ello.
En este punto es cuando te estas preguntando como se crea la sombra digital. Pues bien, la sombra digital está formada por datos procedentes de muy diversas fuentes: el uso de tu teléfono móvil, tu ordenador, las aplicaciones que utilizas, tu ubicación, los dispositivos inteligentes de tu hogar, las cámaras conectadas, los relojes inteligentes o los vehículos conectados, entre otros. También contribuyen los datos técnicos que generan automáticamente los sistemas, como la telemetría, los identificadores de los dispositivos o determinadas tecnologías de seguimiento empleadas para mejorar servicios, realizar análisis o personalizar contenidos.
Actualmente, la inteligencia artificial ha aumentado enormemente el valor de esta información. Los sistemas de IA son capaces de analizar millones de datos procedentes de distintas fuentes y encontrar relaciones que permiten elaborar perfiles muy detallados sobre una persona. En muchos casos pueden deducir aspectos como tus hábitos, horarios, intereses o preferencias sin que hayas facilitado esa información de forma explícita.
Esta capacidad tiene ventajas evidentes. Gracias al análisis de grandes volúmenes de datos es posible ofrecer servicios más útiles, como calcular la mejor ruta en una aplicación de navegación como es el caso de Google maps, detectar actividades fraudulentas en una cuenta bancaria o personalizar determinadas funciones de un servicio digital.
No obstante, la misma información también puede utilizarse para crear perfiles comerciales muy precisos, personalizar publicidad, influir en las decisiones de consumo o incrementar el impacto de ataques de ingeniería social si esos datos llegan a manos de ciberdelincuentes.
Por ello, resulta recomendable revisar periódicamente la configuración de privacidad de los servicios que utilizas, limitar los permisos innecesarios, conocer qué datos recopilan tus dispositivos y descargar, cuando sea posible, una copia de la información que las plataformas almacenan sobre ti. Ser consciente de tu sombra digital es el primer paso para gestionarla de forma responsable.
Si quieres más detalles sobre los datos recopilados por la sombra digital lee este articulo Qué es la sombra digital y por qué pone en riesgo mis datos confidenciales.
6.8 Derecho al olvido
El Reglamento General de Protección de Datos recoge una norma que permite a los usuarios poder ejercer su derecho al olvido. Esto quiere decir que todas las personas tienen el derecho de solicitar a los buscadores, webs o plataformas que eliminen todos sus datos personales que aparecen en los resultados de búsqueda al introducir un nombre o cualquier otro dato personal. Dicho de otro modo, el derecho al olvido es aquel que tienen todos los ciudadanos a impedir la difusión de información personal a través de Internet.
Cabe aclarar que la eliminación de un enlace de un buscador no implica la desaparición de toda la información de carácter personal publicada en Internet. Este borrado sólo afecta a los motores de búsqueda que enlazan a dicho contenido (OSI 2020a).
Existen servicios de terceros que te permiten realizar este trámite de manera más ágil. Herramientas como Incogni o Deleteme, hacen el trabajo por ti, incluso más allá de solicitar el derecho al olvido de la principales plataformas, también se encargan de hacer un tamizado digital, para encontrar datos personales que pudiesen estar incluidos en data brokers o registros públicos. Y si prefieres hacerlo por ti mismo, puedes pedirle un rastreo profundo a la inteligencia artificial e ir solicitándole los pasos a seguir, para de este modo eliminar todo o parte de la información personal tuya que exista en la red.
Los siguientes enlaces te llevarán a los formularios de las principales plataformas donde podrás solicitar tu derecho al olvido:
-Solicitud de derecho al olvido de Google
-Solicitud de derecho al olvido de Bing
-Solicitud de derecho al olvido de Yahoo
-Solicitud de derecho al olvido de Facebook
Como podrás imaginar estas son las plataformas más relevantes, no obstante, todas las demás deben de tener esta opción. Si la plataforma a la que quieres solicitar tu derecho al olvido no está entre éstas, solicítalo por el canal de comunicación que tengan establecido.
Este derecho se puede gestionar al amparo de la agencia española de protección de datos y en caso de fallar esta primera vía administrativa siempre nos quedaría la vía judicial.
6.9 Herencia digital, testamento digital o legado post-mortem
En la era digital, la muerte o la incapacidad de una persona no detiene su presencia en Internet. Cuentas de correo electrónico, perfiles en redes sociales, archivos en la nube, blogs, monederos digitales o suscripciones activas continúan almacenados en los servidores de las grandes plataformas. La gestión de este conjunto de bienes y datos tras el fallecimiento conforma lo que se conoce como herencia digital o legado post-mortem.
Planificar qué ocurrirá con nuestro “yo digital” es un ejercicio de responsabilidad para evitar situaciones de indefensión de la privacidad, suplantación de identidad o la pérdida irrecuperable de recuerdos y activos de valor.
El derecho al legado digital dentro del marco legal:
En España, el artículo 3 de la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales (LOPDGDD) reconoce explícitamente el derecho de acceso, rectificación y supresión de los datos de personas fallecidas. Conforme a esta regulación:
Familiares y herederos: Las personas vinculadas al fallecido por razones familiares, cónyuges o parejas de hecho, así como sus herederos, pueden dirigirse a los prestadores de servicios de la sociedad de la información (plataformas, redes sociales, servicios de correo) para acceder a los contenidos o solicitar su eliminación.
Excepciones: Las plataformas no facilitarán el acceso si la persona fallecida lo hubiera prohibido expresamente en vida o si lo impide una ley estatal.
Formas de gestionar el legado post-mortem
El Testamento Digital: Es un documento legal (que puede formalizarse ante notario o incluirse en un testamento tradicional) en el que una persona designa a un albacea digital. Esta persona será la encargada de ejecutar las voluntades del difunto respecto a su presencia en la red, indicando qué hacer con sus cuentas: si deben ser cerradas, convertidas en perfiles conmemorativos o si determinados archivos deben transferirse a los herederos.
Mecanismos de las propias plataformas (Contactos de legado): Las principales compañías tecnológicas cuentan con herramientas específicas para gestionar la inactividad o el fallecimiento de la cuenta:
Google (Administrador de cuentas inactivas): Permite configurar un periodo de inactividad tras el cual la plataforma notificará a los contactos de confianza elegidos y, si se desea, les dará acceso a determinados datos antes de cerrar la cuenta.
Meta (Facebook e Instagram): Permite designar en vida a un contacto de legado para que gestione la cuenta tras el fallecimiento, pudiendo transformarla en una cuenta conmemorativa (donde se guarda el contenido pero nadie puede iniciar sesión) o solicitar su eliminación definitiva.
Apple (Contacto de legado): Genera un código de acceso único que el contacto designado podrá presentar junto al certificado de defunción para acceder a las fotos, mensajes y copias de seguridad en iCloud del fallecido.
Recomendaciones prácticas para la ciudadanía
Nombrar contactos de legado en las aplicaciones: Revisar los ajustes de seguridad y privacidad en Google, Meta, Apple y otras plataformas habituales para configurar proactivamente esta opción.
Crear un inventario de activos digitales: Mantener un registro (en un gestor de contraseñas o documento seguro) de las plataformas donde se tiene presencia, cuentas bancarias, redes sociales y servicios activos.
Nunca dejar contraseñas por escrito en un testamento público: El testamento es un documento al que pueden tener acceso diversas personas. Las claves deben gestionarse a través de albaceas digitales o herramientas de custodia segura de contraseñas.
Instruir claramente sobre los bienes con valor económico: Activos digitales como criptomonedas, dominios web, tiendas online o canales monetizados deben contar con instrucciones específicas de traspaso para evitar su bloqueo o pérdida definitiva.